La luz es todo.
viernes, 18 de mayo de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
ZIBALDONE RADIO EXPERIENCE...
...o la experiencia de una radio libre cuando "libre" es, a día de hoy, un término ajado, peor que vacío. De significado en desuso y significante-carcasa, un bizantinismo francamente INSULTANTE.
A parte del concierto, ahí estaremos representando en la mesa redonda. A ver qué podemos hacer.
Hosted by mi amigo Steven Fifty.
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martes, 15 de mayo de 2012
DIE PERFEKTE AUSBILDUNG
Dado que mis papás ni tienen un negocio próspero en el cual poder enchufarme, ni una editorial, ni profesiones liberales que les hayan dado sendos ahorros que pueda yo pulirme alegremente, ni ni una herencia preparada a mi nombre, así como tampoco hay ningún mecenas forrado de pasta y enamorado de mi obra, hay veces que uno tiene que trabajar para ganarse la vida.
La mayoría de esas veces el trabajo es tedioso, frustrante, absolutamente falto de todo interés. Incluso humillante. Pero otras -evidentemente las menos, y mucho más hoy en día- te pagan (más o menos bien) por algo con lo que disfrutas, te diviertes y -en cierta manera- te realizas como profesional.
Evidentemente, no es un trabajo para España.
Realizado junto a Fritz Gnad (concepto y animación).
lunes, 14 de mayo de 2012
GANZ o EL SÍNTOMA ACTUAL
GANZ.
Ganz = todo lo que queda de El alma de la fiesta.
Lo han roto todo. Y si bien es absurdo decir que ya habían ganado porque era ésa la naturaleza de su papel en el juego, lo cierto es que se han marcado ciertas cotas de sadismo que sorprenden incluso a aquel que, hace tiempo ya, tuvo el buen gusto y la prudencia de perder por completo la esperanza.
Todo es túnel.
Ganz somos todos. No hace falta asumirlo: Ganz es un axioma. La cual cosa no deja de tener su punto civilizado.
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domingo, 13 de mayo de 2012
VUELTA A LA BLANCA PIEL (micromelodrama aristocrático en dos partes más bien escuetas)
(Uno de dos)
Frase del mayordomo: "ha vaciado usted, supongo; de su agrado y vuelva pronto (a usted). Gracias, supongo".
Justo así. Un eco malévolo y henchido de intenciones al margen de su salud. Las palabras, incluso el tono. Daba de sí la cosa como para encajarla con holgura en el puzzle mental que llevaba labrando parsimoniosamente desde que salió del internado. El mayor de sus triunfos hasta entonces: antes, lo más sólido que había podido agrupar en sí -y eso con más esfuerzo del que se remunera con las más esmeradas caricias de cualquier amor propio- fueron nebulosas, taciturnas combinaciones de argumentos, arbitrariedad al margen de la gravedad; señales desatendidas y dramas desapasionados entre pijamas de uniforme y regueros de babas.
"Ha vaciado usted", ergo se entiende que uno sube escalafones después de tanto insulto sustentado en el tuteo.
"De su agrado" es mucho más de lo que se tuvo en cuenta si se piensa todo aquello que uno es capaz de recordar.
Y por último, las lágrimas casi colonizan su pose al metabolizar todo lo intrínseco contenido en ese "supongo".
Suponer, eso era lo que venía buscando. Que supusieran sin más. No más sentencias ni axiomas a partir de entonces. Empezando a volver.
Había, pues, una respuesta que dar. Una vuelta más, como mínimo. La leyenda sobre la materia y la materia sobre la leyenda.
La gran virtud de las suposiciones es que siempre queda algo para luego. Como pasa habitualmente en las grandes comilonas de familia.
(Dos de dos)
La noche [se] cae y la mañana va tras el lechero, chillona como el perro de una solterona. La tarde viene sola, resoplando; las mejillas cubiertas de albero y huevos de sarna. Lejana y cubierta de pueblo, pero cuan más oscura más se purga y en lo alto se reconcilia.
El internado queda lejos como una serie de televisión que le cuentan mientras -riguroso- no escucha.
El mayordomo vuelve.
El mayordomo, una vez de nuevo ante él, supone otra vez y ni rastro del tú porque todo él vive en contrapicado: para algo se le paga.
Entonces pasa que empieza y sigue. Recuerda poco pero bien -o casi- como si meando, peso limpio de chorro rajado y perfumado de excesos: todo es de nuevo lo que de nuevo para él nunca fue. Poco muchas veces es mucho: así es como va recuperando lo esencial a traves de sus muchos poco-a-pocos.
Aquello que se considera esencial viene determinado por el criterio que lo cabalga.
Sucede: el pelo se le ondula y en él el blanco vuelve. Con él todos de nuevo a sus puertas, de nuevo lo que sí fue pero hasta ahora no.
Frase del mayordomo: "ha vaciado usted, supongo; de su agrado y vuelva pronto (a usted). Gracias, supongo".
Justo así. Un eco malévolo y henchido de intenciones al margen de su salud. Las palabras, incluso el tono. Daba de sí la cosa como para encajarla con holgura en el puzzle mental que llevaba labrando parsimoniosamente desde que salió del internado. El mayor de sus triunfos hasta entonces: antes, lo más sólido que había podido agrupar en sí -y eso con más esfuerzo del que se remunera con las más esmeradas caricias de cualquier amor propio- fueron nebulosas, taciturnas combinaciones de argumentos, arbitrariedad al margen de la gravedad; señales desatendidas y dramas desapasionados entre pijamas de uniforme y regueros de babas.
"Ha vaciado usted", ergo se entiende que uno sube escalafones después de tanto insulto sustentado en el tuteo.
"De su agrado" es mucho más de lo que se tuvo en cuenta si se piensa todo aquello que uno es capaz de recordar.
Y por último, las lágrimas casi colonizan su pose al metabolizar todo lo intrínseco contenido en ese "supongo".
Suponer, eso era lo que venía buscando. Que supusieran sin más. No más sentencias ni axiomas a partir de entonces. Empezando a volver.
Había, pues, una respuesta que dar. Una vuelta más, como mínimo. La leyenda sobre la materia y la materia sobre la leyenda.
La gran virtud de las suposiciones es que siempre queda algo para luego. Como pasa habitualmente en las grandes comilonas de familia.
(Dos de dos)
La noche [se] cae y la mañana va tras el lechero, chillona como el perro de una solterona. La tarde viene sola, resoplando; las mejillas cubiertas de albero y huevos de sarna. Lejana y cubierta de pueblo, pero cuan más oscura más se purga y en lo alto se reconcilia.
El internado queda lejos como una serie de televisión que le cuentan mientras -riguroso- no escucha.
El mayordomo vuelve.
El mayordomo, una vez de nuevo ante él, supone otra vez y ni rastro del tú porque todo él vive en contrapicado: para algo se le paga.
Entonces pasa que empieza y sigue. Recuerda poco pero bien -o casi- como si meando, peso limpio de chorro rajado y perfumado de excesos: todo es de nuevo lo que de nuevo para él nunca fue. Poco muchas veces es mucho: así es como va recuperando lo esencial a traves de sus muchos poco-a-pocos.
Aquello que se considera esencial viene determinado por el criterio que lo cabalga.
Sucede: el pelo se le ondula y en él el blanco vuelve. Con él todos de nuevo a sus puertas, de nuevo lo que sí fue pero hasta ahora no.
"Ha vaciado usted, supongo". El mayordomo chasquea los dedos y dos orates retiran a la joven, cada uno arrastrando de una pierna. De su rastro de flujos oscuros sobre la cera del piso nacen las estrellas que habrán de jalar la jornada con elegancia digna de su posición, mientras fuera [ante nuestros retrasados ojos, a eones de distancia] se vulgariza el brillo de su simétrica luz muerta. Así dentro y fuera, así para historiadores y para lunáticos irreductibles. Así para sirvientes, mártires y muebles de noble apellido. Así todos, hijos legítimos o no de un pueblo tan variopinto como la faz de dios.
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jueves, 10 de mayo de 2012
LA PRIMERA VEZ QUE VIO DESNUDO A SU PADRASTRO
Y es que siempre es un momento especial cuando la magia hace su trabajo.
Todo queda en casa.
Técnica mixta y collage, 40x60 cm.
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trabuco ante my eyes
(FACE)SHIT HAPPENS...
...Y decir que fue "por la cara" resultaría reiterativo. Al tiempo que un chascarrillo muy mongólico. Así que no lo voy a decir. Solo lo apunto en calidad de what if.
Esto me lo encontré paseando por Vallcarca (ducado okupa del reino de Gràcia de veleidades independenciantes). Unos cuatro o cinco minutos mirando esto fijamente, como un imbécil, viendo en ello caras y caras y caras.
Ver una es de un nivel básico sin mérito alguno.
Ver dos es un advanced más que respetable.
Ver tres o más caras es un asunto diagnosticable por un psiquiatra de la SS.
Yo he visto cuatro.
Pero no se lo diré a nadie porque el internamiento y la reclusión son carreras con pocas salidas.
Pero no se lo diré a nadie porque el internamiento y la reclusión son carreras con pocas salidas.
En otro odren de cosas y viendo cómo está funcionando éste nuestro mundo, al final va a resultar que al final lo único gratis va a ser el vandalismo.
De lo cual tomo buena nota.
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viendo cien caras y subiendo
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